Lunes 31 de agosto
Elul 16
PEDIR

Avinu Malkeinu - una de las
oraciones centrales asociadas los Iamim Noraim.
Avinu Malkeinu - escucha
nuestra voz!
Avinu Malkeinu - que nuestras
manos desborden con Tus bendiciones.
Avinu Malkeinu - no nos apartes
de Ti sin nada.
Avinu Malkeinu- escuchar a
nuestra voz; tratarnos con tierna compasión.
Esto es sólo una muestra de todos
los pedidos del Avinu Malkeinu.
¿No es acaso acto de descaro? ¿Qué derecho tenemos para
hacer estas demandas a Dios?
Pero al final del Avinu
Malkeinu, reconocemos en la línea de cierre:
Avinu Malkeinu, jonenu
vaanenu, ki ein banu maasim – ase imanu tzedaká vaajesed, vehoshieinu.
Avinu Malkeinu,
Todopoderoso y Misericordioso – respóndenos por tu gracia, no por el mérito de
nuestros hechos. Sálvanos a través de actos de justicia y amor.
Pedimos la respuesta a
nuestras súplicas como un acto de gracia. Este no es un lenguaje que estamos
acostumbrados a asociar con el judaísmo, pero está, de hecho, muy presente en
nuestra liturgia y en muchas de nuestras enseñanzas. Ki ein banu maasim
- porque no hay nada en nuestras acciones. No tenemos cómo “pagar” por
nuestras peticiones.
Cuando nos miramos
profundamente a nosotros mismos, hay muchas cosas que nos causan decepción. A
menudo somos jueces bastante duros de nosotros mismos. Y aquí estamos, en un
acto de descaro, con la esperanza de que la vida sea buena de todos modos.
Queremos ser perdonados por nuestros fracasos. ¿Podemos dar a los demás lo que
pedimos para nosotros mismos? ¿Podemos responder a los demás desde el lugar de
la gracia?
Vivir con la conciencia de
que entendemos que sólo a través de actos de bondad podemos cambiar el
significado de nuestras vidas. No es acerca de lo que tenemos o no tenemos. Una
gran cantidad de vida "sólo pasa '; nos gusta pensar que tenemos todo bajo
control, pero eso rara vez es la realidad. Quizás nunca sintamos que nuestros
actos son lo suficientemente fuertes como para ser retribuidos con todo lo que
nosotros pedimos. Porque en realidad, la vida no funciona de esa manera. Actuar
moralmente no nos compra más vida, pero sí hace de nuestra vida una experiencia
de sentido. Porque nos da las herramientas que necesitamos para ser
auténticamente, sin remordimientos y tratando de hacer las paces cuando nos equivocamos.
Y ésa es la respuesta, desde el lugar de la gracia, que buscamos.
Recuérdanos, mientras oramos,
que podemos cambiar la calidad de nuestra existencia, y la existencia de los
demás, a través de nuestros actos. Así es como la salvación viene a esta vida y
a este mundo.
Avinu Malkeinu –ayúdanos a hacer un poco más, el año por venir.









