Domingo 13 de septiembre
Elul 29
REGRESAR
Hoy es el último
día de Elul. Esta noche en el ocaso, con la luna nueva del mes de Tishrei,
empezaremos el año nuevo 5776. El Shofar nos ha despertado de las rutinas y
hábitos en los que hemos caído en el último año. La antigua llamada del cuerno
de carnero fue un golpecito en el hombro, una incitación a tomar algún tiempo
para dedicarnos a nosotros mismos para el año que se aproxima.
Pasamos todo un
mes pensándonos. Hemos viajado hacia nuestro interior, haciéndonos preguntas
difíciles. Hemos trabajado para hacer reparaciones, nos hemos angustiado
algunas veces, cuestionado otras y felicitado otras tantas.
Durante el mes de
Elul, hemos detenido la creciente espiral hacia el exterior de nuestra vida y
poco a poco nos dirigimos de nuevo al centro, la esencia de lo que somos. Los Iamim
Noraim están diseñados como un recordatorio anual para volver al corazón de lo
que significa para nosotros ser humanos, de estar vivos. Seguramente nos alejaremos
del centro, casi tan pronto como los Iamim Noraim se hayan terminado. No
podemos, y no debemos, permanecer en un estado perpetuo de oración y unidad.
Somos gente después de todo, y nuestro propósito es experimentar el mundo, las
relaciones, el trabajo, la recreación, la dificultad, el desafío. Sin embargo,
necesitamos un mecanismo para el regreso. Eso es Teshuvá, para que no nos perdamos
por completo en los detalles y la multiplicidad de la vida. El diseño en
espiral alrededor de la jalá que comemos durante estas fiestas simboliza esta
búsqueda anual para realinearnos con nuestro verdadero yo más auténtico.
Nuestros sabios nos recuerdan que el proceso de Teshuvá está disponible para nosotros durante todo el año. Sin embargo, el don de los Iamim Noraim es la oportunidad de hacer este trabajo juntos, como comunidad. Durante el transcurso del año, cuando nos sintamos fuera de pista, siempre podemos contar con Elul. Por supuesto, siempre es bueno reparar las relaciones, ordenar el desorden, devolver a nuestras comunidades y cuidar del mundo durante todo el año. No tenemos que esperar a Elul. No tenemos que esperar a la fecha del calendario para llegar. Pequeñas reparaciones y correcciones tempranas durante el año hacen que el proceso de Jeshbon Hanefesh (contabilidad del alma) sea menos intimidante y difícil cuando Elul llegue de nuevo.
Como hemos
descubierto a principios del mes de Elul, incluso el Shofar canta la canción que
nos vuelve a nosotros. Comenzamos con una nota unificada, que con el tiempo se
convierte en quebradiza y fracturada en notas separadas y distintas. A medida
que los días pasaron comenzamos el viaje de regreso a la fuente, de vuelta a la
unidad. Nuestra experiencia final en Iom Kipur al oír la explosión de shofar
final, Tekiá Guedolá. Esta nota tan largo es el grito exuberante de la unidad.
Por fin hemos logrado el pleno retorno a nosotros mismos.